Roberto Aizenberg
(1928 - 1995)




Torre
, ca. 1990
óleo sobre tela - 84 x 60 cm
Ingresó al museo en 2004. Donación de Antonio Belaústegui y Tania Waisberg (nietos)
en el marco del proyecto de formación de la colección de arte argentino contemporáneo Castagnino+macro.



Nació en Villa Federal, provincia de Entre Ríos, en 1928.
En 1936 se instaló en Buenos Aires definitivamente.
En 1950 abandonó sus estudios en la Facultad de Arquitectura para dedicarse a la pintura. Concurrió al taller de Antonio Berni durante dos meses. Estudió con Juan Batlle Planas entre 1950 y 1953, convirtiéndose en uno de los representantes cruciales de la tendencia surrealista en Argentina.
En 1958 realizó su primera muestra individual en la Galería Galatea de Buenos Aires. Por entonces, sus trabajos ya presentaban rasgos de la tendencia metafísica, posibles de apreciar en los paisajes y construcciones irreales que traducen un clima de enigmática extrañeza.
Entre 1947 y 1968, período abarcado en la muestra individual que llevó a cabo en el ITDT en 1969, el artista desarrolló un lenguaje basado en formas de gran contundencia estética. La disposición de las mismas, vacilante entre un estado de quietud absoluta y la sensación de abismo incesante, manifiesta un gran caudal poético mostrando, al mismo tiempo, su tendencia a la geometría. En varios de esos cuadros, las escenas aparecen envueltas en una atmósfera de reminiscencias y sueños, donde los objetos y personajes son presentados como entidades iconográficas ambiguas, por su precisión formal.
Figuras en paisajes, autorretratos, monumentos y torres forman parte de su iconografía.
En los años 70, la tragedia del país irrumpió en la vida de Aizenberg. Por lo tanto, en 1977 se radicó en París. A principios de los 80 se trasladó a Milán, donde expuso una serie de dibujos en la Galería del Naviglio.
Regresó en 1984 y, al año siguiente, concretó una serie de arlequines. También incursionó simultáneamente en la serigrafía.
Hacia fines de la década participó en Art of The Fantastic: Latin América 1920-1987, muestra itinerante realizada en el Indianápolis Museum of Art; The Queens Museum, Nueva York; Center for the Fine Arts, Miami y el Centro Cultural de Arte Contemporáneo de México. Asimismo, expuso en la Hayward Gallery de Londres, Inglaterra, y en el Palacio Velásquez de Madrid, España.
En los años 90, sus cuadros se volvieron cada vez más herméticos y despojados. La ironía de los títulos empleados con anterioridad cedió el paso a la insistencia en otros rasgos. Realizó entonces, un repertorio de pinturas que desarrolló mediante el empleo de un lenguaje formal aunque sin escapar a la atmósfera surreal. Edificaciones y monumentos, entre los que se halla Torre, continuaron siendo el puntapié de su imagen. Aunque en este caso, el artista se sirvió de una disposición geométrica mucho más acentuada, profundizando en las relaciones de tinte y en el juego figura-fondo.
A lo largo de su trayectoria formó parte de numerosas muestras en Buenos Aires, México, Río de Janeiro, Santiago de Chile, Massachusetts, Londres, Medellín, Zurich, París, Madrid, y otras ciudades.
Participó en el Premio Ver y Estimar de Buenos Aires en 1961, y en la VII Bienal Internacional de San Pablo, Brasil, en 1963. Integró la exposición homenaje a su maestro Juan Batlle Planas en la Galería Rubbers, en 1966 y, la muestra Dos Tendencias: Surrealismo y geometría, realizada en el MNBA.
En 1995 participó como invitado de honor en la Feria Arte BA y realizó una exposición individual en la Galería Federico Klemm.
Obtuvo varias distinciones, entre las que se halla el Premio Cassandra Foundation, Chicago 1970, otorgado por primera vez a un artista argentino.
Murió en Buenos Aires, en 1995.