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| Escuela italiana, siglo XVIII (¿?) Anónimo ![]() San
Francisco Javier en éxtasis San
Francisco Javier en éxtasis, donado por la familia Castagnino,
habría sido atribuido a Alonso Cano en 1915 por el entonces director
del Prado. En un documento adjunto al acta de donación puede
leerse una nota fechada en Madrid en febrero de ese año por la
que Juan B. Castagnino dejó constancia de que había mostrado
el cuadro al director de dicho museo, el eminente maestro don José
Villegas, quien habría afirmado que era pintura muy apreciable,
de mano maestra, sobre todo el santo, muy símil a Alonso Cano,
de quien bien puede ser, más que de ningún otro autor. Un ejemplar de la lámina en cuestión se encuentra en la biblioteca Nacional de Madrid (número 11-2-36218). Según el catálogo, es una figura entera tomada de tres cuartos. El personaje ...echado sobre unas pajas, abraza un Crucifijo. A su lado, una jarra y un libro. En la parte superior de la estampa, muchos ángeles en diversas actitudes. Lleva una inscripción: S. Franciscus Xaverius E Soc Iesu Indiarum Apostolus [...] obdormivit in Domino [...] 1552. [...] Ioan Bapt Gaullus pinx Bened Farjat sculp. Rom. Es decir, fue grabada en Italia, donde residió, por Benoît Farjat, nacido en Lyon en 1646 y muerto a principios del siglo XVIII. Se lo conoce por sus estampas de temas religiosos y mitológicos realizadas sobre pinturas de los hermanos Carracci, Pietro de la Cortona y otros maestros. En este caso copió una pintura de Giovanni Battista Gaulli (1639-1709), también llamado Baciccia, quien, por recomendación de Bernini, Gaulli trabajó durante quince años en la decoración del Gesú, que fue su obra más importante. En 1676, pintó La muerte de San Francisco Javier, un óleo sobre tela de 271 x 182 cm, para el altar del santo en Sant'Andrea al Quirinale en Roma, sobre el que Farjat realizó el grabado sobre cobre. Este circuló por Europa e Iberoamérica durante el siglo XVII y principios del XVIII. La composición, invertida con respecto a la de la pintura original, se trasladó casi sin alteración y las figuras fueron reproducidas con exactitud, si bien la pieza no posee la densa estructura espacial y compositiva de la original y acentúa más el lenguaje realista. El grabador eliminó algunos ángeles y querubines que, según el gusto de los patrones artísticos de la tercera fase del barroco, se acumulaban en la composición y creaban efectos de aglomeración de masas de volúmenes. La ausencia más notable es la del ángel situado exactamente en diagonal con el santo yacente. |