Fray Guillermo Butler
(1877 - 1956)




Primavera
, 1922
temple sobre cartón- 68 x 100 cm
Ingresó en 1923. Donación de El Círculo.



Nacido en Córdoba, el 14 de diciembre de 1880.
En 1896 ingresó al Convento de Santo Domingo de Buenos Aires, ordenándose como fraile de la Órden de Predicadores de Santo Domingo de Guzmán, en 1907. Luego inició sus estudios de pintura con Emilio Caraffa y Honorio Mossi. En 1908 viajó a Roma para estudiar Derecho Canónico. Un año más tarde, gracias al padre Jorge Berthier -gran estudioso del arte y perteneciente a su misma congregación-, se le permitió continuar con su formación artística. En 1911 fue a París, donde concurrió al taller de Louis Desiré Lucas y a la Academia Lucien.
Regresó al país en 1915 y mantuvo una ininterrumpida trayectoria. Desde esa fecha participó en los salones nacionales, obteniendo importantes reconocimientos. Además, llevó a cabo diversos viajes a Europa y a Estados Unidos para mostrar su producción. En 1919 expuso en Venecia y visitó Suiza, España y Gran Bretaña.
En 1939 fundó y dirigió una institución destinada a la educación plástica, a la cual denominó Academia de Bellas Artes Beato Angélico. También allí ejerció la docencia como profesor de pintura.
Los temas relativos al convento -claustros, jardines, interiores de templos y parques- fueron los elegidos por este artista que supo conciliar su vocación tanto religiosa como artística. También se interesó por los paisajes.
Con una visión romántico-poética, utilizó como recurso la división de tonos neo-impresionista, componiendo estructuras casi geométricas a la manera de los puntillistas franceses. De ese modo creó obras estáticas y decorativistas que acentúan la serenidad y placidez que pretendió abstraer de sus representaciones.
El tratamiento dado a los escenarios naturales de su provincia natal recuerda atmósferas idílicas de silencio y soledad. De ellas emana un hálito espiritual que las aleja del naturalismo y las acerca a una concepción ingenua y poética de la imagen.
Dentro de esas concepciones se encuentra Primavera. Allí, la gama de azules, violetas y rosados acentúan la evocación de una atmósfera subjetiva e intimista.
Sus obras fueron exhibidas en importantes ciudades de Argentina, Europa y Estados Unidos.
Entre sus distinciones, recibió el Premio de Pintura, Salón Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires 1925, Primer Premio Municipal 1925 y Primer Premio, II Salón de Acuarelistas y Grabadores de Buenos Aires.
Murió en Buenos Aires, el 17 de julio de 1961.
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