Pablo Curatella Manes
(1891 - 1962)



Figura
sin fecha
bronce- 39 x 13 x 10 cm
Firmado en la base sobre el lado derecho.
Ingresó en 1966. Donación del FNA.



Nació en La Plata, el 14 de diciembre de 1891. En 1905 se inició en la escultura con Arturo Dresco, recibiendo una enseñanza de corte academicista. Más tarde, radicado en Buenos Aires, asistió a la ANBA, y en 1908 colaboró con el escultor Lucio Correa Morales en la ejecución de varios monumentos para la ciudad. En 1911, becado por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, viajó a Europa para continuar sus estudios en Florencia y Roma. En 1914 se instaló en París, donde fue alumno de los escultores Antoine Bourdelle y Aristide Maillol. Sucedida la Primera Guerra Mundial, retornó a la ciudad luz, asistiendo a la Academia Ranson bajo la tutela de Maurice Denis y Paul Sérusier. Luego de una breve estadía en su país natal, regresó a la capital francesa en 1920, donde permaneció casi durante 30 años.
En 1926 fue nombrado por el Presidente argentino Marcelo T. de Alvear como Canciller de la Embajada Argentina, en Francia. Desde entonces su carrera diplomática se desarrolló paralelamente a su vocación artística.
Inicialmente, los trabajos escultóricos de Curatella Manes se caracterizaron por la clara presencia de rasgos clásicos, los cuales manifestaron la postura tradicional del escultor. No obstante, hacia 1917 se produjeron importantes cambios en su producción, influenciado por Bourdelle, descendiente de la línea de Auguste Rodin. Del primer maestro, el artista tomó la voluntad constructiva y del segundo, la expresión puesta en la materia. Estos intereses fueron plasmados en una serie de obras predominando en ellas la simplificación de las formas.
Por entonces, Curatella Manes se vinculó con André Lhote y centró su atención en los movimientos de vanguardia. Principalmente, se interesó en la producción de artistas como Juan Gris, Fernand Léger y Albert Gleizes. En consecuencia, el desarrollo de dicho proceso de abstracción se incrementó hacia los años 20. A partir de ese momento, el escultor inició la etapa de mayor producción y creatividad, llevada a cabo mediante una notable reelaboración de los postulados cubistas.
La dislocación de las formas, la disposición de los planos y el estudio de la de luz constituyeron algunas de las problemáticas que el artista volcó en las obras de esa época.
Con un volumen fuertemente estructurado, Figura no escapa a dichas características. Allí, la convivencia de zonas curvilíneas y perfiles angulosos logra generar un importante dinamismo marcado tanto por las direcciones establecidas entre los planos como por los juegos de luces y sombras instaurados a partir de los mismos.
Durante la Segunda Guerra mundial, Curatella Manes mantuvo una producción austera, utilizando pocos recursos. Realizó dibujos, maquetas en plastilina, metal y cartón. Finalizado el conflicto, la ejecución de una serie de torsos marcó el camino de sus trabajos hacia la no- figuración. Luego, a causa de las funciones realizadas en la Cancillería, debió dejar su taller en Francia para radicarse en otras ciudades, por lo que el boceto se constituyó en la única modalidad de expresión. No obstante, esos bosquejos fueron concretados en esculturas y monumentos a partir de 1951. Momento de su regreso a la Argentina.
Retirado del ejercicio diplomático, en los años 60 reabrió su estudio en París. Allí, construyó sus obras mediante una nueva técnica de modelado, donde la tierra y la plastilina fueron los materiales que el artista empleó a modo de superficie pictórica.
En 1937, el artista realizó los relieves del Pabellón Argentino de la Exposición Internacional de París, donde se desempeñó como Comisario Adjunto y miembro del jurado.
Expuso sus obras en múltiples galerías y museos de Argentina, Ecuador, Chile, Perú, Francia, España, Italia, Bélgica, Japón y Estados Unidos. También participó en la Bienal de Venecia de 1952, y en la Bienal de San Pablo, de 1957 y 1973.
Entre sus menciones, se hallan: Segundo Premio, Salón Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires 1933, Primer Premio, Salón Nacional de de Bellas Artes, Buenos Aires 1947, y Gran Premio de Honor, Exposición de Artes Plásticas, Mar del Plata 1957.
Debido a una enfermedad, regresó a Buenos Aires, donde falleció el 14 de noviembre 1962, a los 71 años.
El MNBA realizó una muestra retrospectiva del escultor en 1963.