Charles Daubigny
(1817 - 1878)




Crepúsculo
sin fecha
óleo sobre madera- 19,5 x 26,5 cm
Firmado en el ángulo inferior derecho.
Ingresó en 1981. Donación de Celia Astengo.


Ilustrador, pintor y grabador nacido el 15 de febrero de 1817, en París.
Realizó sus primeros pasos en el arte de la mano de su padre, quien se dedicó a la pintura de paisajes. En 1833 viajó a Italia, instalándose en Roma. Allí visitó diversos museos y tomó contacto con la práctica pictórica llevada a cabo a plein air. De regreso a su ciudad natal, se ganó la vida decorando cajas de bombones y en 1837 concurrió al taller de Paul Delaroche. Allí concretó trabajos de temáticas históricas pero la influencia romántica de su maestro no tardó en llegar. No obstante, sus trabajos iniciales dieron cuenta de los influjos ejercidos por el naciente naturalismo realista.
Sus obras fueron expuestas por primera vez en 1838, en el Salón de París, obteniendo cierto reconocimiento en la posterior década por sus óleos y aguafuertes. Desde entonces no dejó de pintar, convirtiéndose el paisaje en el tema preferido del artista. Razón por la cual se encontró íntimamente vinculado con la Escuela de Barbizon. Fundamentalmente, a Jean-Baptiste Camille Corot.
La carrera del pintor alcanzó su apogeo en 1859, momento en que recibió una Medalla de Oro en el Salón de París. A partir de ese reconocimiento, fue nombrado Caballero de Honor de Légion.
Daubigny pintó tanto bellas casas campestres rodeadas de frondosa vegetación como suelos agrestes, carentes de detalles y plagados de gran simplicidad. Esa ambivalencia en cuanto a la elección de panoramas generó, en el público y en la crítica, un sentimiento de aceptación al mismo tiempo que de rechazo. Aunque el autor sintió gran atracción por los espacios amplios y despojados, los espectadores y marchands abogaron por la representación de una realidad dulcificada, de vistas despejadas y horizontes llenos de ensueños.
No obstante, dentro de las posibilidades brindadas por los escenarios naturales, el artista fijó su atención en el agua. La representación de mares, ríos, arroyos, lagos, estanques y charcas constituyeron su temática predilecta.
Como consecuencia de ese interés, luego de llevar a cabo trabajos de restauración en el Museo del Louvre, compró su conocido barco a vapor Le Botín, en el otoño de 1857. La nave se convirtió en un taller-ambulante, permitiéndole al artista trabajar plenamente al natural. Esa experiencia fue también realizada a posteriori por Claude Monet, quien a bordo de su barco-estudio, recorrió las riberas de la Ville d`Argenteuil.
A partir de 1865, Daubigny frecuentó Conflans Saint-Honorine, población situada en la confluencia de los ríos Oise y Sena. Allí tomó apuntes en diferentes momentos del día, donde el estado del clima y la luz contribuyeron a los resultados finales. Los paisajes, caracterizados por un naturalismo luminoso, fueron representados con sus habitantes naturales en variadas ocasiones. Patos, cigüeñas, vacas, corderos y pavos constituyeron parte de la fauna que el artista plasmó, quedando la figura del hombre relegada de sus escenas, por considerar a la misma como una presencia no natural.
Crepúsculo responde a las características mencionadas y probablemente corresponda al período de obras realizadas arriba de su embarcación. En esta pintura, el autor intentó captar los reflejos de la luna sobre el agua, volcando a través de la pincelada matérica su emoción frente a ese atardecer. Realizada con una paleta de tintes bajos, la imagen logró adquirir una atmósfera silenciosa e intimista cargada de cierto tinte romántico.
La obra de Daubigny se situó en un período de transición entre el Clasicismo y la modernidad, y si bien el artista no constituyó el grupo de pintores más destacados de su generación, fue uno de los primeros autores que plasmó la naturaleza desde el mismo entorno natural, alcanzando en sus telas la impresión del momento. Recurso que influyó notablemente a los artistas impresionistas de la siguiente generación.
Daubigny también se interesó por el grabado, modalidad con la que desarrolló obras de gran belleza tales como imágenes de las catedrales francesas, con las que alcanzó un considerable éxito. Además, ha participado en distintos salones como expositor y jurado.
El artista se encuentra representado en diversas galerías y museos de París, Londres y La Haya.
Falleció en París, en 1878.


Yanina Bossus