Nicolás García Uriburu
(1937)



Balada del caballito, 1961
laca y óleo sobre tela- 74 x 80 cm
Ingresó en 1964. Donación del FNA.



Nació en Buenos Aires, el 24 de diciembre de 1937.
Arquitecto graduado en la UBA, realizó su primera exposición de dibujos humorísticos en 1954, en la Galería Müller. Seis años más tarde, expuso una serie de cortes transversales de minerales y tierra en la Galería Lirolay.
En 1962 viajó a México, mostrando sus obras en la Galería Antonio Souza. Allí, tanto el contacto con el arte popular y primitivo como la concepción planística de los murales mexicanos influyeron en su producción posterior.
En una primera etapa, García Uriburu se dedicó a la pintura, la cual se caracterizó por el tinte informalista. De esa época data su obra Balada del caballito. Con un criterio de paisaje, ajeno al clásico, el autor definió planos a través de la textura y el color, dejando cabida al azar que posiblemente dio título a esta obra.
En 1965 obtuvo el Premio Braque de Pintura, otorgado por la Embajada Francesa en Argentina. En consecuencia, viajó becado a París donde permaneció quince años. Después de ingresar en el mundo parisino con pinturas irónicas referidas a la historia de Francia, atractivas para ese público, García Uriburu comenzó a desarrollar prácticas artísticas de intervención en la naturaleza. En 1968, el contexto socio-cultural de París incidió tanto en ese cambio de medio de expresión como en la profundización de su actitud crítica con respecto al hombre en el mundo. Cuestiones que se vislumbraron en la producción pictórica posterior a su viaje a Perú, en 1960.
En una instancia inicial, rompió con la tradición de la pintura, utilizando modelos de animales y plantas para crear instalaciones. Luego operó directamente en el espacio natural. La primera de las intervenciones fue realizada por el artista en el Gran Canal de Venecia, en 1968. Allí, coloreó sus aguas con verde, utilizando fluoresceína. Un sodio fluorescente inocuo usado por la Nasa. Ese gesto quedó grabado en la historia del arte del siglo XX como uno de los actos conceptuales anticipatorios de lo que luego se desarrolló bajo el nombre de Land Art. Al mismo tiempo, marcó el comienzo de una serie de acciones en contra de la contaminación del agua, llevadas a cabo por el autor. Posteriormente, repitió la acción en ríos de Nueva York, París, Buenos Aires, y en fuentes y puertos de todo el mundo.
De regreso a Argentina continuó indagando en distintas vertientes de producción, inclusive en la pintura. Siguió la línea conceptual de sus acciones, realizando representaciones de especies de animales o vegetales en extinción, mapas de América Latina unida por sus ríos y cartografías invertidas.
Entre otras actividades, trabajó con Joseph Beuys en la VII Documenta de Kassel, plantando 7000 árboles. También colaboró con Greenpeace, llevando a cabo obras de denuncia ecológica, y construyó la fundación que alberga tanto sus obras como una colección de arte precolombino.
Realizó exposiciones individuales y colectivas en ciudades como Buenos Aires, París, México, Amberes, Nueva York, Bruselas, Niza, Maldonado, Colonia, Tokio, Washington y La Habana. Además, concretó innumerables intervenciones en distintos espacios naturales del mundo.
Obtuvo distinciones como: Premio Le Franc, París 1968, Gran Premio Nacional 1968, Primer Premio, Bienal de Arte Gráfico, Tokio 1975, y Premio a la Trayectoria, FNA 2000.
Vive y trabaja en Buenos Aires.