Ramón Gómez Cornet
(1898 - 1964)



Muchachos santiagueños, ca. 1937
óleo sobre tela- 175 x 121 cm
Firmado en el ángulo inferior izquierdo.
Ingresó en 1938. Adquisición de la DMC en el XVII Salón de Otoño.



Considerado como uno de los precursores de la pintura moderna en Argentina, Ramón Gómez Cornet nació en Santiago del Estero, el 1 de marzo de 1898.
Inició sus estudios plásticos en la Academia de Bellas Artes Dr. Figueroa Alcorta de Córdoba. En 1915 viajó a Europa y se perfeccionó en el taller Libre Ars de Barcelona y en la Academia Ranson de París. Recorrió varios países, estudiando la obra de artistas renacentistas y primitivos. Al mismo tiempo, se conectó con los movimientos vanguardistas. En 1916 llevó a cabo su primera muestra individual, en España. En 1921 expuso en el salón Chandler de Buenos Aires, una serie de cabezas con ojos ciegos, cuyas características señalaron las influencias del Cubismo y del Fauvismo. Algo que se percibió como totalmente inédito para el ámbito cultural porteño de la época, preparando el camino para la propagación de nuevos lenguajes en este medio.
Alrededor de 1925 regresó definitivamente a la Argentina. Más tarde, su pintura derivó hacia una figuración con influencias de la escuela metafísica italiana. Período que culminó con el Muñeco metafísico de 1929, hoy propiedad del MPBALP.
La crisis política y económica argentina de fines de la década del 20 y principios de 1930 influyó notablemente en los lenguajes plásticos de los artistas más comprometidos con los temas sociales. En ese contexto, Gómez Cornet cambió el rumbo de su proyecto estético. Radicado en su tierra natal, enfatizó su posición frente al problema de la identidad, asunto que ha atravesado el arte argentino desde finales de siglo XIX. Desde entonces tomó un profundo contacto con su origen y la gente del norte, siendo los escenarios y personajes provincianos el tema casi exclusivo en sus cuadros, grabados y dibujos. No obstante, esa elección no condujo al artista hacia una pintura pintoresquista ya que la reflexión sobre el lenguaje pictórico y sus concepciones plásticas lo mantuvieron en la línea del modernismo.
Muchachos santiagueños es una obra representativa de esa etapa, en la que el autor se dedicó a los tipos rurales. En este caso, se trata de una pareja de niños envueltos en una atmósfera de acentuado abatimiento y desánimo. La búsqueda formal de orden y equilibrio llevada a cabo por Gómez Cornet se evidencia en la austeridad general de la composición y en la geometría que da corporeidad a los personajes. Los volúmenes, modelados por una paleta de colores primarios y tierras, materializan el espacio. Asimismo, en esta tela superadora de toda intención anecdótica, el artista exalta la melancolía de las miradas. Allí, es donde se encuentra la carga expresiva, generadora de un clima de quietud e intimismo, característico de ese período de producción.
Entre otras actividades, en 1943 creó el Museo de Bellas Artes de Santiago del Estero, que hoy lleva su nombre.
Realizó numerosas exposiciones individuales y colectivas tanto en el país como en el exterior. Mostró su producción en España, Francia y Estados Unidos.
Algunas de las distinciones obtenidas fueron: Primer Premio de Pintura, Salón Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires 1937, Premio Arte Clásico 1939, otorgado por única vez en el país, y Gran Premio de Pintura, Salón Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires 1949.
Falleció en Buenos Aires, el 9 de abril de 1964.