Juan Grela
(1914 - 1992)



El Moncholo, 1944
óleo sobre hardboard- 81 x 77 cm
Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho.
Ingresó en 1944. Premio Adquisición en el V Salón Anual de Artistas Rosarinos.




Sin título, 1963
óleo sobre tela- 45,6 x 27,3 cm
Firmado en el ángulo inferior izquierdo.
Ingresó en 1998. Donación de Haydee Balvé.





Jnum Llhf
, ca. 1982
óleo sobre hardboard- 89,5 x 70 cm
Firmado en el ángulo inferior derecho.
Ingresó en 1982. Donación de la FJBC. Premio Rosario 1982.



Nació en Tucumán, en 1914 y se radicó en Rosario a los 10 años de edad.
Antonio Berni, José Planas Casas y Gustavo Cochet fueron sus maestros en materia de arte. Hasta fines de los años 50, Grela adhirió a diversas agrupaciones. Por un lado, integró la Mutualidad Popular de Estudiantes y Artistas Plásticos, un grupo rosarino fuertemente comprometido con la realidad social vigente. Por el otro, cofundó el Grupo Litoral cuyos integrantes cultivaron lenguajes diversos, basándose en sus búsquedas plásticas individuales. Ambos colectivos representaron dos de los momentos más importantes de la historia del arte rosarino.
El primer grupo, fundado por Antonio Berni en 1934, constituyó tanto el origen del movimiento plástico moderno en la ciudad como la primera manifestación de vanguardia estético-política. Entre sus postulados, se halló el objetivo de crear una escuela-taller, donde los aficionados y artistas tuviesen la posibilidad de compartir las críticas y las enseñanzas, además de discutir todos los problemas de estética contemporánea.
El Grupo Litoral congregó a artistas como Leónidas Gambartes, Hugo Ottmann, Carlos Uriarte y Ricardo Warecki, entre otros. Además del amparo frente a la censura creciente del gobierno peronista, la voluntad de inscribir una temática local, a partir de los recursos del arte moderno, cohesionó a dicha agrupación. Con el fin de cambiar las formas plásticas precedentes y volviéndose hacia la apreciación de la cultura popular, sus integrantes llegaron a conformar una nueva expresión autóctona de rasgos modernos. El compromiso de sus miembros con el arte se sostuvo en la valorización de los nuevos lenguajes modernistas y en la profesionalización de la práctica artística. Esos objetivos fueron llevados a cabo gestando una tradición rosarina mediante la representación del paisaje, sus tipos humanos y sus mitos.
A pesar de haber pertenecido a esos grupos artísticos y a otros como la Agrupación Arte Nuevo Zona Norte y la Agrupación de Plásticos Independientes, la obra de Grela se redefinió en una búsqueda individual. Reflexionó permanentemente sobre el tema y la forma. Además, estudió y experimentó a diario las posibilidades del color, intentando el atonalismo hasta su muerte.
Dentro de su producción, plasmada en diversas técnicas, pueden diferenciarse claramente tres etapas.
En un primer momento realista, las obras del artista se caracterizaron por la presencia de la figura humana, donde abundaron las representaciones de cuerpos tendidos fuertemente perspectivados. A esas premisas responde El Moncholo, cuya figuración se encuentra determinada por las formas casi escultóricas, resueltas en escorzo. Las figuras ocupan gran porcentaje de la superficie de la tela y dejan poco lugar al paisaje, remitiendo a estudios para grandes murales. Esta particularidad se debe a la influencia recibida de Berni, en épocas de la Mutualidad. La mujer tiene en su mano un pescado -un moncholo- con lo cuál hace una clara referencia al río, elemento crucial del paisaje rosarino. La imagen, trabajada con una paleta de verdes, violetas y rojos responde, junto con la del niño, al momento en el que Grela estuvo sensibilizado por el tema de la maternidad.
Sin título pertenece a un segundo período, en el cual las obras se tiñeron de cierto carácter ingenuo. Aunque conservando el referente real, las figuras comenzaron a aplanarse, permitiendo a los elementos propios del lenguaje plástico cobrar mayor autonomía. En consecuencia, tanto la composición como el uso plano del color denotan el paso hacia una creciente abstracción.
En la última época productiva del artista queda inmersa Jnum Llhf, donde al repertorio de formas abstractas se sumó el caracter surrelista. Esta, al igual que sus pinturas de los años 80, es una composición de formas simples, orgánicas y superpuestas, alejada de toda conexión con la realidad. Sin embargo, ligada a las temáticas llevadas a cabo en el Grupo Litoral, el autor recrea un determinado paisaje natural, donde las referencias al río y a su hábitat son resignificadas en una clave abstracta y simbólica.
Desde 1938 participó en numerosas exposiciones individuales y colectivas. También concurrió a diversos salones realizados en distintas provincias.
Grela desarrolló una importante labor en el campo de la enseñanza en su casa-taller, por donde pasó más de una generación de artistas actuales. También ha sido un asiduo conferencista.
Entre los numerosos premios obtenidos, cabe destacar: Premio Adquisición Intervención Nacional de la Provincia de Santa Fe, XXIII Salón de Rosario 1944, Premio Adquisición Cámara de Diputados de la Provincia, XXIV Salón Anual de Santa Fe 1948, Premio Adquisición Ministerio de Justicia, XLI Salón Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires 1951, Premio Franz Van Riel, XXXIX Salón Sociedad de Acuarelistas y Grabadores 1957, Premio Emilio Pettoruti, FNA 1982, y Premio Rosario, FJBC 1986.
Diversas colecciones tanto públicas como privadas poseen obra suya.
Murió en Rosario, en 1992.