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Gyula
Kosice
(1924)
Dos
espacios. Pintura Madí, 1949
esmalte sobre madera- 77 x 46 cm
Ingresó en 2005. Donación del artista en el marco del
proyecto de formación de la colección de arte argentino
contemporáneo Castagnino+macro.

Relieve-distensión, 1958
cemento y símil piedra- 64 x 90 cm
Ingresó en 2005. Donación del autor en el marco del proyecto
de formación de la colección de arte argentino
contemporáneo Castagnino+macro.

Tríada, 1960
plexiglás y color móvil- 178 x 55 x 58 cm
Ingresó en 2005. Donación del artista en el marco del
proyecto de formación de la colección de arte argentino
contemporáneo Castagnino+macro.

Gota acunada sobre las olas, 1990
imagen digital l- 70 x 47 cm
Ingresó en 2005. Donación del artista en el marco del
proyecto de formación de la colección de arte argentino
contemporáneo Castagnino+macro.
Escritor, plástico,
teórico y poeta. Nació en Hungría en 1924, pero
desarrolló su carrera artística en Argentina.
Estudió en distintas academias libres.
La década del 40 constituyó la fase inicial de su producción,
marcando un hito dentro de la historia del arte argentino. En ese momento
surgieron tendencias artísticas que afirmaron una estética
científica basada en la ideología materialista. Además,
plantearon la construcción de una pintura no figurativa, tendiente
a cuestionar el concepto de representación vigente. Fueron hechos
clave en esa época, la aparición de la revista Arturo
en 1944, y las exposiciones tituladas Arte Concreto Invención
y Movimiento de Arte Concreto Invención. Ambas organizadas en
la casa del psicoanalista Pichón Rivière y de la fotógrafa
Grete Stern, respectivamente, en 1945. De las mismas se desprendieron
el movimiento Madi, la Asociación Arte Concreto Invención,
y luego el Perceptismo fundado por Raúl Lozza.
En ese contexto, Gyula Kosice ingresó en la escena del arte,
haciéndose reconocido por sus escritos y manifiestos pero, fundamentalmente,
por su vastísima producción plástica cuyas referencias
se hallaron en los movimientos de arte abstracto-constructivos europeos.
Fue cofundador de la revista Arturo, junto con Carmelo Arden Quin, Edgar
Bayley y Rhod Rothfuss. En esa publicación, que contó
con un número único, gran cantidad de artistas y poetas
pusieron en evidencia las primeras premisas de una nueva modalidad de
creación. Referenciales para ciertas vertientes del arte contemporáneo,
al preconizar el acto de inventar ante el hecho representativo de la
imagen.
Además, en esa edición, el artista publicó un artículo
donde polemizó contra el automatismo surrealista y también
abogó por la teoría del marco recortado.
Luego de haber participado en esas primeras actividades grupales poco
unificadas y escindidas por diferentes posicionamientos dentro de la
práctica no-figurativa, en 1946 creó el movimiento Madí
junto con Arden Quin, Martín Blaszko y Rothfuss. El grupo, enfrentándose
al estatismo del arte concreto, se destacó por la realización
de piezas cuyas estructuras formularon un intento por neutralizar las
diferencias entre pintura y escultura, a partir tanto de la invención
del marco recortado como de las búsquedas formales más
relacionadas con la invención y lo lúdico.
Dos espacios. Pintura Madí
pertenece a ese período de creación del autor. En la obra
se articularon los planteos que realizó en 1948, en la revista
Arte Madí. Allí, defendió la importancia del marco
irregular, de la pintura articulada y también de la escultura
con movimiento articulado, lineal, desplazable y universal. Entre otras
cosas, planteó la concepción de un espacio físico,
distinto de la representación que se tiene del mismo mediante
la experiencia visual.
La revista se editó hasta 1950 pero el grupo se subdividió
en 1947. Fecha a partir de la cual, Kosice y Rothfuss transformaron
el nombre Madí en Madimensor.
En Relieve-distensión, el artista continuó con su planteo
estructural del marco recortado y la generación de movimiento
a partir de la superposición de planos marcados con líneas,
curvas y concavidades.
Con posterioridad a esa etapa realizó estructuras lumínicas,
donde por primera vez, se empleó el gas neón. Tríada
forma parte del conjunto de obras en las que la luz comenzó a
ser el elemento primordial, generando un importante juego de reflexión
y refracción entre las partes de la obra, el ambiente y el espectador.
También fue precursor de la escultura hidráulica, en la
que dispuso del agua como elemento esencial de la construcción.
Recientemente, ha transformado su taller en un museo que recorre su
obra desde la década del 40 hasta la actualidad.
Además de la intensa producción plástica, ha publicado
libros de ensayo y poesía a lo largo de su trayectoria artística.
En 1984 fue Miembro Honorario de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos,
y fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras por el Gobierno de
Francia, en 1989.
En 1997, fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.
Realizó numerosas exposiciones tanto individuales como colectivas,
en diversas ciudades del mundo.
Ha recibido, entre otras, las siguientes distinciones: Medalla de bronce
Expo-internacional de Bruselas 1958, Primer Premio Nacional de Escultura,
ITDT 1962, Premio Adquisición MNBA 1962, Premio FNA a la mejor
producción 1970-71, Diploma Académico de Italia, Parma-Italia
1980, Premio Konex de Platino 1983, y Premio a la Trayectoria, FNA 1995.
Vive y trabaja en Buenos Aires.
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