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Julio
Le Parc
(1928)
Sin
título, 1962-2003
panel de madera y piezas de acrílico- 153 x 153 x 4,5 cm
Ingresó en 2003. Donación del artista en el marco del
proyecto de formación de la colección de
arte argentino contemporáneo Castagnino+macro.
Nació en Mendoza,
en 1928.
Una vez radicado en Buenos Aires, ingresó en la Escuela Nacional
de Bellas Artes. Allí, se interesó por las propuestas
espacialistas de Lucio Fontana -profesor de dicha institución-
y por los planteos de la Asociación Arte Concreto Invención.
En 1947 se acercó al anarquismo y abandonó la enseñanza
institucional. Sin embargo, retomó sus estudios en 1954, concurriendo
a la ANBA.
En 1958, becado por el Servicio Cultural del Gobierno Francés,
se estableció en París. Aunque la ciudad se encontraba
atravesada por la efusión del Informalismo, no se acercó
en ningún momento a dicha corriente. Por el contrario, su mirada
estuvo dirigida hacia la línea constructivista de Piet Mondrian
y Josef Albers. Luego afirmó su afinidad con el arte cinético
y con los postulados de Víctor Vasarely.
Dentro de ese marco, Le Parc constituyó sus pinturas mediante
una geometría de formas simples, generando un sistema de progresiones
en los que utilizó una selecta gama de colores. La distribución
de las mismas sobre la superficie tiende a provocar una exaltación
en la retina, modificando la percepción tradicional.
Siguiendo ese camino, a comienzos de los 60 y junto con artistas de
otras nacionalidades, el artista creó el Groupe de recherche
d'art visuel. Grupo dedicado a la investigación en artes visuales
que abogó por la eliminación de la subjetividad -desde
el punto de vista del productor-, considerando a la obra como un hecho
de carácter abierto, donde la presencia del espectador se convierte
en parte fundamental del proceso. A través del empleo de un lenguaje
simple, la agrupación intentó lograr tanto el acercamiento
masivo del público como la aprehensión directa de la imagen,
rompiendo en cierto modo, con la percepción tradicional.
En las propuestas de Le Parc, la necesidad de considerar la participación
activa del observador se relacionó íntimamente con las
problemáticas que hacen referencia a la luz y al movimiento.
Sus conocidos móviles emplazados en el espacio tridimensional
le permitieron aunar ambas inquietudes. A partir de diversos mecanismos
aplicó las posibilidades que le brindaron las proyecciones lumínicas.
La obra que integra la colección Castagnino/macro constituye
una síntesis entre el espacio pictórico y el campo del
objeto móvil. El movimiento de los módulos transparentes
coloreados que aparecen suspendidos, junto con la luminosidad que incide
sobre los mismos, generan un juego óptico de reflexión
y refracción del entorno.
Tras la disolución del Groupe de recherche d'art visuel en 1969,
el artista utilizó en sus pinturas una gama de colores estridentes
y definidos. A posteriori ahondó en la relación luz-sombra
a través de la realización de relieves regidos por el
principio matemático de las progresiones. A fines de la década
retomó esas investigaciones, y a mediados de los años
70 realizó una serie de trabajos conocidos como Modulaciones,
producto de la alianza entre sus iniciales búsquedas y las prácticas
recientes con volúmenes.
Expuso sus trabajos en galerías, museos y bienales de Argentina,
Venezuela, Ecuador, España, Alemania, Francia e Italia, entre
otros países.
Obtuvo distinciones como: Medalla de Oro, Bienal de San Marino 1963,
Primer Premio al trabajo en Equipo, Bienal de París 1963, Premio
ITDT 1964, Gran Premio Internacional de Pintura, XXXIII Bienal de Venecia
1966, Premio Ibizagráfic 1978, y Primer Premio, Bienal de Cuenca
1987.
Vive y trabaja en París.
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