Martín Malharro
(1865 - 1911)



Nocturno, 1909
óleo sobre tela - 38,1 x 54,8 cm
Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho.
Ingresó en 1925. Donación de Rosa Tiscornia de Castagnino, bajo el cumplimiento
de la voluntad de su hijo Juan B. Castagnino.




En plena naturaleza
, ca. 1911
óleo sobre tela- 70 x 100 cm
Ingresó en 1941. Adquisición



Nació en Azul, provincia de Buenos Aires, en 1865.
El país estaba gobernado por la generación del 80 cuando llegó a la ciudad de Buenos Aires a los14 años, luego de enfrentarse con su familia por su vocación artística.
En 1885 conoció a Roberto Payró. Primero fue alumno de Francisco Romero hasta 1887, en la AEBA, y luego de Ángel Della Valle y Reinaldo Giúdici.
Viajó a Rosario y Córdoba permaneciendo en la estancia de José María Ramos Mejía, donde pintó algunos bocetos al natural. En 1892 se relacionó con el grabador y litógrafo Antonio Bosco. Con él practicó la técnica del grabado, oficio que le permitió subsistir.
Al retornar de Tierra del Fuego, su obra se redujo al dibujo y a las tareas utilitarias: carteles, ilustraciones y caricaturas.
En 1894 participó en el Segundo Salón del Ateneo. Allí recibió una Segunda Mención Honorífica del jurado. Su pintura denotó características naturalistas, propias de la enseñanza impartidas por sus maestros.
En 1895 viajó a París, sin beca y sin recursos económicos. Frecuentó a Carlos de Soussens y a Rogelio Yrurtia.
Malharro se interesó por los paisajistas franceses pero no adhirió al proyecto artístico de Pierre Puvis de Chavannes o Edouard Manet, de gran éxito en esos años. Asimismo, a principios del siglo XX, pintó algunos paisajes de carácter vigoroso que muestran una evolución del naturalismo de grises -a la manera de Camille Corot- hacia un impresionismo definido. Su fuerte atracción por las producciones impresionistas de Camille Pizarro y Claude Monet afianzó su postura artística.
Más tarde, su orientación estética derivó hacia el simbolismo, donde los paisajes se melancolizaron.
Cercano al modernismo literario y a la teoría de la einfullung, el color constituyó en su obra una proyección espiritual, y el tema, un motivo interior. Conceptos que lo diferenciaron de las tendencias positivistas y naturalistas exaltadas por los artistas argentinos de la generación anterior.
El artista retornó al país en 1901. Un año después expuso un conjunto de óleos y acuarelas en la Galería Witcomb, siendo la muestra uno de los grandes intentos de actualización artística en Argentina.
En las obras presentadas se observan influencias románticas y resabios de la Escuela de Barbizon que lo alejaron del Impresionismo.
La atmósfera del crepúsculo y el tema de la noche han sido tradicionales entre los escritores, poetas, músicos y pintores de tendencia simbolista. El conjunto de Nocturnos pintado por Malharro forma parte de ese contexto. En la pieza que posee el MMBAJBC, la melancolía del paisaje se agudiza con la paleta de azules, color fundamental del modernismo que remite al silencio y a la profundidad. El carácter espiritual y la idea de soledad se asocian con la luz tenue que el pintor logró crear con una técnica de sombras cromáticas y pinceladas vibrantes.
En 1908 realizó su segunda exposición, pero la crítica ya no lo recibió como lo había hecho anteriormente. Especialmente, aquella que era afín a los postulados nacionalistas del Grupo Nexus.
En la obra En plena naturaleza, realizada en el año de su muerte, queda exaltada la fuerza cromática del paisaje representado. Allí se oponen verdes, ocres y violetas en una pasta densa que representa los efectos vibrantes de sol. En este caso, las masas de color compacto no permiten la ligereza de las composiciones impresionistas francesas, en las que el tinte se volatiliza gracias al divisionismo característico.
La intención de definir el arte como una fuerza plasmadora y transformadora de la realidad fue el fundamento de la producción del artista. Su identificación con el anarquismo estético derivó en su pedagogía destinada al conocimiento y a la libertad, única posibilidad de materializar su creencia en la fuerza social del arte.
Además de pintar, su actividad docente fue intensa. Estuvo a cargo de la Cátedra de Dibujo de Arte y Pintura, en la Academia de Bellas Artes de la UNLP. Fue maestro en el Colegio Nacional, y profesor en la ANBA. También concentró a un grupo de jóvenes en su taller de Belgrano, los cuales se convirtieron en sus discípulos.
Ha realizado diversas muestras en el país y su obra forma parte de diferentes museos y colecciones privadas.
Murió en Buenos Aires, el 17 de agosto de 1911.