Aldo Paparella
(1920 - 1977)



Imagen fantasmal, sin fecha
vinílico y madera- 176 x 56 x 26,6 cm
Ingresó en 1973. Donación del FNA




Monumento inútil
,
ca. 1975
bronce (copia de original, núm. 6/7)- 42 x 16 x 10 cm
Ingresó en 2003. Donación de Judith Bandinelli de Paparella-Fundación Novum en el marco del proyecto de formación de la
colección de arte argentino contemporáneo Castagnino+macro.


Nació en Minturno, provincia Latina, Italia, en 1920.
A los 15 años comenzó sus estudios de pintura en Roma, desarrollando una serie de ejercicios al pastel y algunas pinturas basadas en paisajes naturales. Luego de su participación en la Segunda Guerra Mundial, experiencia que marcó fuertemente su producción, continuó sus búsquedas en Roma. En un primer momento la pintura de caballete, la restauración y decoración de iglesias lo condujeron hacia el arte figurativo.
Paparella llegó a Buenos Aires en 1950, donde la práctica pictórica continuó siendo el medio de expresión, concretando su primera muestra individual al año siguiente. En 1957 su actividad se orientó definitivamente hacia la escultura. Si bien sus trabajos iniciales abandonaron la figuración, los métodos de construcción continuaron siendo los procedimientos clásicos de la tradición escultórica: la talla en piedra y en madera. No obstante, esas obras plasmaron una fuerte convicción ideológica, la cual terminó de reafirmarse en los años 70.
En 1958 integró la muestra Panorama de la Escultura No Figurativa en la Argentina, la cual reunió desde las piezas precursoras de Antonio Sibellino hasta las últimas producciones de entonces.
En 1959, y hasta 1962, el artista desarrolló formas en hierro. Ese mismo año realizó una exhibición, donde las obras se aproximaron a las experiencias informales, en tanto recurrió al ensamblado de chapas de aluminio brutalmente golpeadas, maltrechas y perforadas. En la construcción de las mismas también empleó elementos de desecho, manifestando su rechazo hacia aquellas culturas infectadas por el exceso y el desperdicio. La convivencia de materiales convencionales y no tradicionales fue el factor que destacó su producción dentro del campo artístico. Además, diferenció a Paparella de los artistas de la época tanto por la insistencia en introducir una nueva experiencia visual como por dejar infiltrar la nostalgia sentida hacia la rica tradición artística de Italia.
Esa elección permitió la presencia del aspecto formal y del carácter informe, otorgándole a la obra cierto carácter de improvisación. Aspecto que caracterizó a sus trabajos posteriores. Entre 1963 y 1965, el artista se dedicó a la talla, volcándose luego hacia las producciones de presencia corpórea. Esa necesidad lo condujo a la realización de cajas y vitrinas, las cuales lo llevaron a discurrir sobre el objeto. Probablemente, Imagen fantasmal haya sido realizada en ese período. No obstante, esas incursiones lo devolvieron a la escultura de bulto.
En 1969 mostró una serie de trabajos escultóricos en los que puede observarse un giro hacia modalidades más minimalistas.
En 1972, lanzó un manifiesto de diagnóstico y propuesta bajo el título Proposición: la neoescultura en mi tiempo, mediante el cual reveló la importancia de la espiritualidad creadora frente al materialismo de la sociedad utilitaria.
Ese mismo año presentó la serie Monumentos inútiles, considerados como las expresiones más maduras y definitivas de su producción. Construidas con cartón, paños, tiza y cola, esas ruinas remiten a la tradición de la antigüedad clásica.
Aunque realizada en bronce, a ese conjunto pertenece Monumento inútil. A través de esta obra, el autor planteó un discurso desmitificante con el que intentó plasmar la superioridad del alma frente a las posturas capitalistas de la sociedad contemporánea. Toda su obra desde entonces representó un esforzado intento por enfrentar el mundo poético del arte con el ámbito del consumismo.
Paparella llevó a cabo numerosas exposiciones colectivas en el país y en el exterior. En 1947 participó en la primera exposición del Sindicato Provincial de las Artes Figurativas, realizada en el Palacio Venecia de Roma. También concurrió a la X Bienal de San Pablo, en 1969.
Obtuvo, entre otras distinciones: Gran Premio de Honor, XIX Salón de Mar del Plata 1960, Premio de Escultura, MPBARGR 1960, y Primer Premio Escultura, Tandil 1970.
Sus obras figuran en importantes museos y colecciones particulares del país y del extranjero.
Murió el 31 de enero de 1977, en Buenos Aires.