Alejandro
Puente
(1933)
Huantar,
1986
acrílico sobre tela- 126 x 126 cm
Ingresó en 2005. Donación de la FA.
Nació
el 1 de mayo de 1933, en La Plata.
Entre 1958 y 1960 concurrió a Escuela de Bellas Artes de la UNLP,
donde estudió teoría de la visión con Héctor
Cartier. El énfasis puesto en esas problemáticas marcó
su recorrido artístico que contó con distintas facetas.
Al comienzo de los años 60, luego de un fugaz tránsito
por el Informalismo, fundó el grupo Sí junto con César
Paternosto y otros artistas. Invitados por Rafael Squirru, entonces
director del MAMBA, los integrantes de dicha agrupación realizaron
una muestra en 1961, la cual los introdujo en el ambiente artístico
de Buenos Aires.
Durante ese período, Puente desarrolló una pintura basada
en construcciones geométricas de intenso desarrollo cromático
y matérico. Dichas características, que manifestaron la
convivencia de elementos objetivos y subjetivos, fueron las que llevaron
a Aldo Pellegrini a categorizar a esos trabajos bajo el término
de geometría sensible, en oposición a los rigurosos postulados
del Arte Concreto.
Luego, el artista empleó superficies irregulares como soporte
de sus obras, las cuales interactuaron con el espacio contextual. Durante
ese proceso de transformación, se produjo una depuración
de los elementos del lenguaje en sus composiciones. Sin embargo, esos
planteos quedaron relegados a una nueva experimentación con el
color. Superficies de tintes planos y carentes de subjetividad fueron
los resultados obtenidos. Esos trabajos de síntesis plena y carácter
minimalista fueron presentados en la muestra Visión Elemental
de 1967.
Al año siguiente, Puente se hizo acreedor de la Beca Guggenheim,
que le permitió viajar a Nueva York. Allí profundizó
sus conocimientos de color, virando sus planteos estéticos hacia
propuestas más conceptuales.
De regreso al país en los años 70, el uso de la cuadricula
-explícita o subyacente- se convirtió en un hecho fundamental
para el armado de sus composiciones de formas simples, tintes planos,
escalonados y simétricos. Esos rasgos evidenciaron la relación
existente entre los problemas formales y las producciones indo-americanas.
En esa instancia comenzaron sus cuestionamientos sobre la identidad
y la necesidad de incluir un referente de lugar, sin desdeñar
de los lenguajes geométricos aprehendidos hasta el momento.
Huantar se halla inscripta en esos lineamientos, donde quedan amalgamados
el pasado precolombino y las nuevas estéticas. A partir de esa
unión, el autor logró elaborar un lenguaje propio, inserto
en el contexto de las búsquedas de identidad latinoamericana.
En esta pintura, la estructura geométrica es generada a partir
de una cuadrícula de disposición diagonal. Esta trama
resultante, junto con las formas verticales de tintes altos, logra dinamizar
el espacio, donde los elementos de la composición se funden mediante
una pincelada tanto firme como expresiva.
En la segunda mitad de la década del 90, Puente realizó
un conjunto de obras en donde la inclusión del lenguaje arquitectónico
se unió con el pictórico. De esa época data su
pintura Amogasta, también perteneciente a la colección
del MMBAJBC.
Dentro de su actividad académica, se desempeñó
como docente en la ESBAEC. Además, ha dictado numerosos cursos
y conferencias.
En 1985 fue nombrado Miembro de Número de la ANBA.
Expuso en bienales, salones y galerías tanto en el ámbito
nacional como internacional. Perú, México, Brasil, Francia,
España, Estados Unidos y Bélgica son algunos de los países
en los que presentó sus obras.
Entre sus distinciones, se destacan: Premio Guggenheim Foundation 1967,
Premio Nacional, Salón Genaro Pérez 1975, Premio Carlos
Morel 1987, Premio Fundación Konex 1992, Premio Telecom Argentina
1995, Premio Alerquín 1998, Premio Meridiano de Plata 1998, Premio
Fundación Konex 2002, y Gran Premio Salón Nacional de
Pintura 2001.
Vive y trabaja en Buenos Aires.
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