Prilidiano
Pueyrredón
(1823 - 1870)
Retrato de un desconocido o Retrato de hombre (José Gregorio
Lezama), sin fecha
óleo sobre tela- 102 x 77 cm
Firmado en el ángulo inferior derecho.
Ingresó en 1941. Adquisición.
El
retrato fue el tema predominante en el arte argentino del siglo XIX,
momento en el que Prilidiano Pueyrredón ocupó un lugar
de relevancia, convirtiéndose en el pintor más requerido
por la burguesía porteña acomodada. Su pintura fue ecléctica,
de gusto neoclásico y rasgos románticos. Su producción
fue abundante ya que, en quince años, pintó 223 obras,
de las cuales 137 fueron retratos.
Nació en Buenos Aires, el 24 de enero de 1823. Hijo del General
Juan Martín de Pueyrredón, quien fuera Director Supremo
de las Provincias Unidas entre 1816 y 1820. Concurrió al Colegio
de la Independencia, dirigido por Percy Lewis. En 1835 se instaló
en París con su familia, la cual debió exiliarse a causa
de las discrepancias existentes entre su padre y Juan Manuel de Rosas,
nuevo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires.
Entre 1841 y 1844 residió en Río de Janeiro, donde probablemente
asistió a la Academia Nacional de Dibujo y Pintura. Institución
que se destacó por impartir una formación neoclásica.
Tendencia caracterizada por hacer prevalecer en las composiciones el
equilibrio formal y el dibujo sobre el color. De esa época resultaron
los paisajes realizados a la acuarela.
Luego, Pueyrredón regresó a París y estudió
arquitectura regresando a Buenos Aires en 1849, ciudad en la que permaneció
hasta 1851. Durante ese período pintó tres retratos: el
de su padre, el de Magdalena Costa y el de Manuelita Rosas, un encargo
oficial que puede leerse como propaganda del Gobierno. Este último
cuadro se caracterizó por el similar tratamiento de valor que
le otorgó tanto a la figura como al fondo.
Más tarde, retornó a Europa y se instaló en Cádiz,
donde incorporó elementos románticos a su visión
gracias a las enseñanzas recibidas por los pintores José
Madrazo y Juan Antonio Ribera.
El artista retornó definitivamente al país en 1854 y,
como arquitecto, llevó a cabo una importante tarea. Diseño
la quinta Azcuénaga en Olivos, actual residencia presidencial,
reformó plazas y monumentos.
Al comienzo de la década del 60, se concentró en su carrera
de pintor, abarcando casi todos los géneros desde el mencionado
retrato y la pintura de costumbres hasta el paisaje y el desnudo.
Desde 1862 ubicó a sus personajes sobre fondos casi neutros y
rodeados de mínimas referencias espaciales, poniendo mayor interés
en los gestos y en los rasgos de los rostros. Dos años después,
sus composiciones se definieron por una marcada intención naturalista.
Los conceptos de punto de vista, focalización e iluminación
fueron influencias que resultaron de la relación establecida
entre la pintura y la fotografía. Disciplina esta última,
muy difundida en el Río de La Plata hacia la década del
40, en su versión de daguerrotipo.
Inscripta en dichas características, se encuentra Retrato de
un desconocido. Obra realizada a pedido del General Bartolomé
Mitre. Allí, el artista probablemente representó al salteño
José Gregorio Lezama, proveedor del Ejército Nacional
durante la guerra del Paraguay. A diferencia del entorno que consta
de poca precisión, el rostro de Lezama se encuentra configurado
a partir de la minuciosidad de los detalles, logrados mediante veladuras
del color. Este recurso sumado a los efectos lumínicos y la clara
definición de los contornos logran generar en la representación
un verdadero sentido naturalista. El lenguaje plástico empleado
es académico y la pincelada sin textura ni espesor es casi invisible
en la resolución de la imagen. Del mismo modo que sucede con
el retrato de Santiago de Calzadilla, el personaje se encuentra ubicado
en el borde inferior de la tela, cuyas piernas representadas hasta las
rodillas se proyectan hacia el espacio real. Esta estrategia compositiva
logra generar una sensación de proximidad entre la figura retratada
y el observador.
Su obra forma parte del patrimonio histórico de importantes museos
nacionales y de colecciones privadas.
Murió el 3 de noviembre de 1870, en Buenos Aires.
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