Luis Seoane
(1910 - 1979)




La silla amarilla, 1972
óleo sobre tela - 92 x 73 cm
Firmado en el ángulo inferior izquierdo. Fechado en el ángulo inferior derecho.
Ingresó en 1987. Donación de la Sra. María Fernández de Seoane




Jarra y granadas
óleo sobre tela - 82 x 55 cm
Firmado en el ángulo inferior derecho.
Ingresó en 1959. Donación de Domingo E. Minetti



Pintor, grabador, muralista, ceramista y poeta. Nació en Buenos Aires, el 1 de junio de 1910. A los 6 años de edad, arribó a Arzúa, España, lugar de sus antepasados. Se licenció en Derecho y Ciencias Sociales en 1934. Paralelamente a su formación universitaria, inició sus estudios en grabado y pintura realizando su primera exposición en 1929.
Comprometido con la realidad político-social de Galicia, participó intensamente en la vida cultural de la época, convirtiéndose junto con otros artistas, en un motor de renovación plástica.
En 1936, debido a la ocupación del territorio Gallego por la fuerza fascista, se exilió en Buenos Aires. Trabajó en diversos periódicos y editoriales. Dirigió la revista Galicia lanzada por el Centro Cultural Gallego, e ilustró y publicó varios libros.
En 1952, luego de un viaje a Europa, donde conoció a Henry Moore y a Pablo Picasso, incursionó en el campo de la gráfica publicitaria, realizando los primeros afiches abstractos para la marca comercial Cinzano. Un año más tarde, llevó a cabo Libro de Ruth, su primer mural.
Formó parte de importantes emprendimientos como Porcelanas Magdalena, el Laboratorio de Formas y otros proyectos ideados para trabajar en la recuperación de la memoria histórica de Galicia.
Tanto la cultura argentina como la gallega constituyeron el impulso de su diversa y extensa producción, siendo Galicia pieza fundamental en sus obras. Las costumbres de dicho universo fueron evocadas mediante un lenguaje plástico nuevo donde logró conjugar tradición gallega y modernidad vanguardista.
En sus primeros desnudos femeninos y retratos de campesinas inmersas en paisajes de Galicia, puede vislumbrarse cierta influencia del expresionismo alemán. Sin embargo, fue Picasso su máximo referente.
A fines de la década del 40, la representación ilusoria de tridimensionalidad cedió paso a otras propuestas compositivas. Seoane aplanó el espacio, esquematizó las figuras y dejó de perseguir el sentido de profundidad con los tintes, dotando a su obra de una inmensa fuerza sintética. En los 50 abandonó la paleta de tierras y grises, y se inclinó hacia el uso de tintes saturados, por considerar al color como elemento plástico autónomo.
En ese proceso de abstracción, la línea es un trazo firme y seguro, pero expresivo. Cada una resume otras líneas, colaborando en la definición de las formas sin perder su carácter de autonomía.
Hacia 1955, el tratamiento de la imagen se asemeja a las realizadas con diversas técnicas del grabado: líneas y planos de color se relacionan entre sí mediante un defasaje. Como si se tratara de una imagen fuera de registro, según la concepción clásica de los medios de reproducción múltiple.
Asimismo, ese modo pintar y de construir el espacio, a través de la deconstrucción de la imagen, se trasladó luego a la obra mural que inició en esa etapa.
La mujer es un gran eje temático dentro de su producción. Mediante colores vibrantes o quebrados y, bajo la apariencia de campesinas, pescadoras o madres, Seoane rindió homenaje a la figura femenina y reivindicó su rol tanto en el campo laboral como familiar. La mujer sentada es un motivo habitualmente visto en las construcciones románicas de Galicia y al cual el artista ha recurrido continuamente reelaborándolo.
El primer plano de la figura en la obra La silla amarilla es un claro ejemplo de ello. Fuerte y robusta, la mujer remite a las matronas gallegas.
Realizó múltiples exposiciones individuales y colectivas en distintos países del mundo. En Argentina, su producción puede apreciarse en el MNBA y en el FNA, entre otras instituciones. Participó en la V Bienal Internacional del Grabado de Tokio, y en la III Bienal del Grabado de Cracovia.
Obtuvo reconocimientos como la Medalla otorgada por el Senado de la Nación por haber sido premiado en la Exposición Internacional de Bruselas de 1958.
Murió el 5 de abril de 1979, en La Coruña, España.
En la actualidad y, mediante la Fundación que lleva su nombre, su esposa continúa la gestión para la apertura del Museo Luis Seoane.