Joaquín Sorolla y Bastida
(1863 - 1923)



Muchacha recostada en el césped, fecha no legible
óleo sobre tela- 20 x 27 cm
Firmado y fechado en el cuadrante inferior derecho.
Ingresó en 1981. Donación de Celia Astengo


Pintor y artista gráfico español nacido el 27 de febrero de 1863, en Valencia, España.
En 1879 inició su formación artística en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos, mientras trabajó en el taller de cerrajería de su tío. En 1882 estudió las obras de Diego Velázquez y José de Ribera en el Museo del Prado. Alentado por sus profesores Gonzalo Salvá y el pintor Ignacio Pinazo Camarlench, comenzó a pintar al aire libre.
Los paisajes y habitantes de su tierra natal dominaron gran parte de su producción.
En esa primera etapa de trabajo, el artista utilizó una paleta de colores brillantes y luminosos con sombras transparentes y cálidas.
En 1884 obtuvo una segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes y una pensión en Italia otorgada por la Diputación Provincial de Valencia. En 1885 viajó entonces a Italia, donde se reunió con otros pintores españoles. Radicado en Roma, visitó París. Allí, tomó contacto con las corrientes naturalistas y se abocó al estudio del color. Luego se instaló en Asís, donde realizó escenas costumbristas valencianas a partir de formas proporcionales y lineales. Esas obras pusieron de manifiesto la influencia del maestro José Benlliure y Gil. También pintó acuarelas que vendió para su sustento económico.
En 1889, Madrid fue la ciudad que lo acogió como artista y donde comenzó a ganar notoriedad como pintor. La vuelta de la pesca, realizado en 1894, significó el momento de mayor perfección artística y técnica de Sorolla. A partir de ese momento, mujeres, niños y marineros plasmados en escenarios naturales aparecieron en sus obras para evocar tipos sociales de Valencia. Bajo la luz solar, esas representaciones alcanzaron una importante variedad de matices y tonalidades.
Durante el período comprendido entre 1894 y 1901, sus obras se caracterizaron por la unión intrínseca entre forma y color, dando como resultado una totalidad indivisible.
Ambos elementos del lenguaje plástico fueron explorados mayormente en su siguiente etapa pictórica, donde tradujo sobre el lienzo la luz con valores cromáticos intensos. Su admiración por la forma fue perdiendo importancia mientras adquirió mayor dominio de la pincelada. En ocasiones, utilizó manchas amplias y empastadas, y en otras oportunidades, un trazo preciso y pequeño. A través de esos recursos intentó crear la más exacta sensación visual de la naturaleza, la estructura material de las formas y las modificaciones que sufren las mismas expuestas al ambiente.
En Muchacha recostada sobre el césped, Sorolla hizo evidente su intención por reproducir escenas cotidianas bañadas por la luminosidad atmosférica. Con elementos pictóricos, el autor, tal observador obsesivo, logró captar los rasgos esenciales de la escena.
El artista expuso sus obras en distintas ciudades de Europa y también en América. Alcanzó un gran reconocimiento internacional. Desde 1932 existe el Museo Sorolla, en Madrid, por deseo de la viuda del artista, Clotilde García del Castillo, que en 1925 dictó testamento donando todos sus bienes al Estado Español para fundar un museo en memoria de su marido.
Entre las distinciones recibidas, figuran: Segunda Medalla, Exposición Nacional de Bellas Artes, Madrid 1884, Medalla de Oro, Exposición de Berlín 1895, Medalla de Oro, Exposición Internacional de Viena, Exposición de Munich 1897, y Premio de Honor, Exposición Universal 1899.
Murió el 10 de agosto de 1923, en Cercedilla, Madrid.

Nadia Insaurralde