Marteen Van Heemskerck
(Heemskerk 1498 - Haarlem 1574)


Autorretrato, sin fecha
óleo sobre tabla- 80 x 63 cm
Ingresó en 1942. Donación de la familia Castagnino.



La tabla que hoy figura en los registros del Museo Castagnino como Autorretrato atribuida a Marteen Van Heemskerck fue comprada por Juan B. Castagnino al Sr. J. Pèra el 14 de junio de 1922. Pèra había adquirido el cuadro en la Galería Georges Petit el 28 de abril de 1922 en la venta de la colección Villeroy de Paris.
En el catálogo de venta, la pintura aparece como Ecole du Haut Rhin (XVI siecle), L´Homme au bouquet (El hombre del ramo de flores) y posteriormente, en un artículo publicado en The Burlington Magazine for Connaisseurs en 1924, la pintura se reproduce y se cita como Portrait of a man in black (Retrato de un hombre de negro). En el texto, firmado por Louis Demonds, Conservador del Museo del Louvre, y titulado Un retrato inédito de Martin Van Heemskerck, la tabla es atribuida al pintor holandés y es considerada un autorretrato.

La tabla de Van Heemskerck da cuentas de la imagen moral del artista de siglo XVI. La historia y la evolución de los autorretratos se relacionan con el cambio de status del artista y en particular, con el deseo de alcanzar un lugar profesional, situación que comenzó a evolucionar en el Renacimiento temprano y se desarrolló desde el siglo XV. Su evolución fue lenta y eso explica por qué ejemplos de este período son raros; tampoco es claro dónde esta forma pictórica tuvo su origen. El Hombre del Turbante de Jan Van Eyck -de la National Gallery de Londres- podría considerarse como el primer ejemplo de autorretrato independiente.
En la Edad Moderna, para la realización de sus propios retratos, los pintores adaptaron las formas reservadas para las imágenes de la nobleza, incluyeron las herramientas de su profesión y dieron cuenta de su nuevo status y de la importancia del arte. Los artistas comenzaron a representarse a sí mismos como aristócratas y sus atuendos dan cuenta de la intención por representar su elevado nivel social. En el norte de Europa, constituyó un género popular en la primera mitad del siglo XVI y en su mayoría, dan cuenta del orgullo de los talentos y habilidades de los retratados y denotan un marcado interés en las tradiciones de la sociedad.
La composición del retrato atribuido a Marteen Van Heemskerck de la colección del MMBAJBC es la clásica renacentista: el personaje de medio cuerpo ocupa el centro de la tabla ubicado en el primer plano adoptando una forma triangular. Detrás del personaje a la izquierda hay en primer término un árbol y en la lejanía, un paisaje resuelto a la manera flamenca: los primeros planos de tonalidades ocres y los últimos, azulados. La presencia de ruinas -posiblemente la imagen del Coliseo romano-, constituye definitivamente un dato que permite arriesgar la atribución de la pintura a nuestro artista. Su maestro Jan Van Scorel, había traído a los Países Bajos el estilo italiano de las figuras esculturales y los repertorios de paisajes en los que incluía ruinas y motivos idílicos copiados del arte antiguo.
Las ruinas también aparecen en mayor escala en un autorretrato fechado en 1553, actualmente en la colección del Museo Fitzwilliam de Cambridge, Inglaterra. Demonds escribe acerca de la relación entre ambos autorretratos: "Tanto la construcción como la expresión de la cara son tan semejantes en el presente retrato [el del MMBAJBC] y en el de Cambridge que se justificaría la sospecha de que el cuadro ahora considerado representa el mismo artista". Carel Van Mander, su biógrafo, cuenta que vio en Alkmaar, en la casa de Jackes Van der Hoccke, sobrino y heredero de Heemskerck, una serie completa de autorretratos pintados en diferentes momentos de su vida, lo que ratificaría la existencia de varios autorretratos en su producción, aunque en la actualidad sólo se considera autógrafo el autorretrato del Museo Fitzwilliam de Cambridge, fechado en 1553.
Según Demonds, la tabla del MMBAJBC podría tratarse de un retrato realizado en 1537 a su regreso de Roma con motivo de su casamiento (con Marie Jacobs Coninsdochter, quien murió dieciocho meses después dando a luz), ya que el lenguaje utilizado por el artista para los retratos siguió por una línea mas tradicionalmente flamenca que el resto de sus composiciones. El retratado sostiene con la mano derecha un ramo de flores compuesto por un clavel rodeado de amapolas, pimpollos de rosas blancas y rojas y violetas. El clavel suele aparecer en manos de retratados en la pintura de siglo XV y XVI (nuestro artista también pintó a Johannes Colmamus con un clavel y éste atributo también aparece en el retrato de hombre de 59 años) y se lo asocia con la pasión de Cristo y su resurrección. Si bien también puede considerarse el ramo como un símbolo tradicional de compromiso, casamiento y fidelidad conyugal (que encaminó la interpretación hecha por Demonds), pueden arriesgarse otros significados a este atributo, relacionados con el concepto de vanitas: las flores con su breve y delicada existencia representan la brevedad de la vida humana y su transitoriedad e inestabilidad. Este hecho cobra sentido al relacionar la pintura con la muerte de su mujer acaecida en 1543: el mensaje de la obra podría estar relacionado a la no permanencia de la vida, y a cómo ésta está acotada en el tiempo; el clavel, podría interpretarse como la expresión del pintor de sus creencias y esperanzas de la vida después de la muerte.
El retratado está vestido con un jubón, prenda que otorga tiesura y empaque que exigía la moda de esos años. Lleva lechuguilla pequeña, sólo un reborde que rodea la base del cuello y una camisa con puños blancos bordados en negro y dorado. Sobre el jubón, la ropilla tiene las mangas engrosadas en la parte superior, detalle típico de la primera mitad de siglo XVI, ya que en 1560 ya pasan de moda. Lleva una gorra, que solían confeccionarse en seda o en lana muy fina. Con la mano izquierda, sostiene un par de guantes, que en la pintura flamenca y alemana de siglo XVI son un símbolo de caballerosidad de la clase alta o mercantil, tanto como de valor, poder, dignidad y honor. El atuendo ubicaría temporalmente al retratado alrededor de 1550.

La más detallada biografía sobre Marteen Van Heemskerck es la escrita por Carel Van Mander en Schilder- Boeck (1604). Según el autor, Maarten Van Heemskerck nació en 1498 en Heemskerck, una villa en la Holanda Norte, unas millas al norte de Haarlem. Su primera formación la recibió de Cornelis Willemsz, en Haarlem y luego de Jan Lucasz en Delft. Van Heemskerck viajó a Roma aproximadamente en el verano de 1532, cuando Vasari menciona haberlo conocido mientras él mismo trabajaba en el servicio del cardenal Ippolito de Medici. El artista realizó una importante cantidad de dibujos al lápiz de la vida y paisajes de la ciudad de Roma, edificios clásicos y contemporáneos, esculturas, ruinas, vistas de la ciudad, etc. Los pedidos para grandes piezas de altar datan de su regreso a Haarlem. Murió en 1574.
Fue un prolífico pintor, muchas de sus pinturas, dibujos y grabados están firmados y datados y muchos sobrevivieron, aunque gran número de las pinturas mencionadas por Van Mander están perdidas o no pueden ser identificadas con trabajos existentes.


María de la Paz López Carvajal.