Gerard Van Soest

(1600? - 1681)


Retrato del Jurisconsulto Henry Saint John, 1674
óleo sobre tela- 76 x 64 cm
Firmado en el ángulo inferior izquierdo y fechado en el reverso.
Ingresó en 1942. Donación de la familia Castagnino.



La pintura británica no alcanzó auténtica autonomía y rasgos propios hasta el siglo XVIII, la era de William Hogarth, cuando creadores nacionales se convirtieron en sus protagonistas. Pero ello fue gestado durante el siglo XVII, en el que Inigo Jones, Anton van Dyck y Christopher Wren dieron a Inglaterra -durante el reinado de Carlos I, coleccionista entusiasta y protector de artistas- uno de los momentos más ricos de su historia del arte y adaptaron el barroco continental a los gustos rígidos de los mecenas británicos. Van Dyck (1599-1641), formado en el taller de Peter Paul Rubens y llegado a Londres en 1632, introdujo un nuevo estilo de retrato cortesano. Luego de la revolución puritana y de la Restauración, y gracias a la necesidad de reconstruir Londres después del incendio de 1666, se dieron las circunstancias propicias para el impulso del barroco, con el apoyo de la corte de Carlos II.

El Retrato del Jurisconsulto Henry Saint John fue comprado por Juan B. Castagnino por intermedio de la casa Witcomb a alguien de apellido Butt. No se conoce lugar y fecha de la operación. Firmado por Gerard van Soest -también llamado Gerard Soest o Gerard Zoust-, fue pintado, según consta en una inscripción en el reverso de la tela, en 1674. Dicha inscripción en latín reza: Henrieus St John Jurisconsult: Filius natus sedus alveri St John ar De Farley in Com South - Extirpe nobilis familias St John de Basiny. Anno Etatis 32. Salutis 1674 (Enrique St John, Jurisconsulto. Hijo de Oliverio St John, nacido en su residencia en el arzobispado de Farley, en la comuna de Southampton, de la estirpe de la noble familia del señor St John de Basing. A la edad de 32 años. Año de gracia 1674).

Van Soest había nacido en Zoest, cerca de Utrecht, alrededor de 1600. No es fácil precisar cuándo pasó a Londres. Se sabe que vivió allí desde 1656, aunque una serie de retratos -los seis hijos de Sir Thomas Lyttleton- probaría su presencia en Inglaterra en 1651 y, según JC Weyermann, llegó en 1644. No hay datos acerca de su formación o trabajo en Holanda, pero su estilo remite a la escuela de Utrecht, de tendencia romanista, y al retrato cortesano de Van Dyck, que residía en Londres cerca de 1656. Si bien sus primeros retratos tienen parentesco con los de William Dobson (1611-1646), retratista de la corte en el exilio, su carácter intenso y directo, enraizado en la escuela holandesa, lo diferenció de Sir Peter Lely (1618-1680), retratista oficial de Carlos II, y de la elegancia superficial en boga durante la Restauración. Desde el principio sus obras dieron cuenta de un oficio acabado, sostenido por la solidez del dibujo y el modelado y por la calidad en la elaboración de los pigmentos. Su tratamiento de los rostros solía contrastar con los adornos de las vestimentas de la época, como puede observarse en su obra maestra: Cecil, second Lord Baltilmore with child and a negro page, en la que el vestido pasó a un segundo plano en beneficio de la personalidad del aristócrata.
Sus mejores trabajos datan de entre 1660 y 1670, cuando se convirtió en el mayor rival de Lely. Collins Baker menciona que el Art of Painting de 1658 lo presentó como one of our modern masters who compare with any beyond the seas.
El cuadro del MMBAJBC puede relacionarse con el Retrato de Thomas Stanley, de la National Portrait Gallery de Londres, que probablemente fuera realizado alrededor de 1660. Este óleo y otros dos atribuidos al pintor, Anónimo, antes Sir Henry Vane the Younger, ca. 1650, y Anónimo, antes Thomas Blood, ca. 1670, de la misma colección, se asemejan al del Castagnino por el tipo de composición. Según Collins Baker, en todos los retratos firmados por Van Soest, de 1650 en adelante, se mantuvieron ciertos rasgos como el toque de carmín que solía usar en los ojos y los hacía aparecer llorosos, cierta proporción entre las cejas y la parte más alta de la cabeza y la manera de resolver los labios (completaba el inferior y delineaba el superior con una línea aguda). También los brillos metálicos y los drapeados abultados de seda y satén de la ropa de los retratados constituían una característica determinante de su estilo. Su paleta se caracterizó por una variedad de grises, naranjas, azules metálicos y escarlatas fríos. Usaba medios tonos transparentes, acentuaba los tonos rojizos en los pómulos y empleaba luces amarillo tiza. En ocasiones, el blanco del ojo estaba marcado por azules profundos y rojizos. Los fondos, generalmente grises, variaban según gradaciones de tierras.
La obra del MMBAJBC exhibe los rasgos típicos de su lenguaje plástico en la vestimenta, en la mirada melancólica, los carmines y el rojo indio en los medios tonos de la piel y los ojos y en las texturas sin empastes. El acento holandés está dado por la composición austera, el fondo oscuro y, sobre todo, el carácter grave del retratado y su porte elegante.


María de la Paz López Carvajal.