Miguel Carlos Victorica
(1884 - 1955)



El médico, 1933
óleo sobre tela- 124,6 x 96 cm
Firmado y fechado en el ángulo inferior izquierdo.
Ingresó en 1959. Donación del FNA.




Retrato del pintor Quinquela Martin, Siglo XIX
óleo sobre tela- 75,9 x 93,4 cm



Nació el 4 de enero de 1884, en Buenos Aires.
Ajeno a los movimientos de vanguardia de la época, se concentró en su mundo privado.
A los doce años comenzó sus estudios artísticos con el pintor italiano Ottorino Pugnaloni. Luego continuó su aprendizaje con Ángel Della Valle, Ernesto de la Cárcova y Eduardo Sívori, en la Academia Libre de la SEBA. En 1911 viajó a Europa para completar su formación, radicándose en París. Allí, trabajó con Louis-Marie Désiré-Lucas, quien lo introdujo en la pintura del desnudo. Asimismo, la mayor influencia recibida entonces fue la de los fauves. Con frecuencia se ha señalado a Pierre Bonnard y a Édouard Vuillard como sus posibles inspiradores, principalmente, por el uso de veladuras y el tratamiento luminoso que Victorica le otorgó a los colores.
También fue importante en la pintura del retrato, el influjo de Eugène Carrière. Artista que, luego de su incursión simbolista, buscó expresar sus sentimientos a través del arte, sosteniendo que el ojo depende del espíritu.
En 1918 el artista regresó a Buenos Aires y, alejado de las intenciones naturalistas a fin de revelar su experiencia interior, adoptó una postura individual, intimista y lírica. Cultivó géneros diversos sin tener preferencia por ninguno. Entre ellos, se encontró el retrato, la naturaleza muerta, la pintura religiosa y el paisaje.
Instalado en La Boca, en la casa que habían habitado Benito Quinquela Martín y Fortunato Lacámera, se convirtió en uno de los protagonistas del ambiente cultural de ese particular barrio.
Las primeras pinturas que el artista envió al Salón Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires mostraron su vínculo con el simbolismo. Asimismo, en la década del 20 produjo numerosos estudios de la figura humana y llevó a cabo varios retratos, en los cuales, generalmente, representó a sus allegados. Desde 1930 comenzó a otorgarle a la figuración un tratamiento diferente en cuanto a materia y espacio. En El médico, el autor evitó la descripción minuciosa en beneficio de una imagen bocetada que hace perder consistencia a las formas. Allí, se acercó a la pura pintura, destacándose en su composición el arabesco, los fondos decorativos y los colores luminosos.
Desde 1917 exhibió sus obras en el Salón Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. En 1931 realizó su primera muestra individual en AABA. Además, participó en exposiciones realizadas en Francia, Italia, España, Inglaterra, Austria, Bolivia y Estados Unidos. También integró el envío argentino a la Bienal de Venecia de 1952. En 1947 fue nombrado Miembro de Número de la ANBA.
Entre las distinciones recibidas, figuran: Primer Premio, Salón Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires 1932, Medalla de Plata, Exposición Internacional de París 1937, y Gran Premio de Honor, XXI Salón Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires 1941.
Murió el 9 de febrero de 1955, en Buenos Aires.